Juego de Cartas

Busco el momento de intimidad, cierro las ventanas de mi cuerpo y me sumerjo en la oscuridad de la mente.

Voy ahondando en la profundidad del sentimiento humano, descartando y aceptando cartas como si de un juego de cartas se tratase. El juego no se gana con las mejores cartas, sino con la habilidad quizás de saber jugar las que tienes, utilizarlas en el lugar y momento adecuados, elegir el rumbo que debe seguir una partida con tan solo escoger una carta a jugar, vas marcando tu camino, y posiblemente el de las personas que estén a tu alrededor. El hecho de que sea una buena jugada o no, dependerá de las siguientes jugadas que hagan los participantes de la vida.

Puede que uno no sepa qué carta elegir, pero siempre hay que escoger una, afrontar las consecuencias, actuar con respecto a ella, elegir lo que se crea mejor en ese momento y seguir luchando, puesto está en juego nuestra vida.

Puede que nos equivoquemos una, dos, tres...o quizás veinte veces al escoger una simple pero importante carta, pero ahí está la mente del jugador, intentando remontar la partida, y acabar siendo el beneficiario de esa decisión tomada, dar la vuelta a la tortilla, sentarse en el trono del mejor jugador acompañado de únicamente su carta y sus consecuencias.

Pero ahí se encuentra la estrategia, los aliados, los enemigos,tú eres el único que puede decidir cuál es la mejor opción a elegir, saber realmente quienes son tus aliados y enemigos y actuar con respecto a ello.

Pero aún así, la vida no es un simple juego de cartas, un juego donde sólo estás tú y esos simples trozos de cartón decorados para llamar la atención. La vida es una secuencia de decisiones, de caminos a tomar, pero no tiene porqué ser de forma solitaria, hay "jugadores" que desean que compartas esa carga de decisión con ellos, ya que de algún modo ellos pueden ser tus aliados, ser los bastones donde poder soportarte, ser las copas donde poder brindar de felicidad, ser las espadas que defiendan lo que es suyo, ser el oro para compartir contigo las riquezas que la Madre Tierra, el Dios y la Diosa nos han otorgado a lo largo de nuestras duras, sufridas pero siempre intensas e instruidas vidas.

Estos momentos de reflexión sirven para darse cuenta que aunque el camino no haya sido fácil,a pesar de todos los vaches y malos pasos de nuestro caminar, siempre hay alguien ahí, esperándote a que decidas qué carta jugar, ese aliado que quiere compartir la jugada contigo, y nunca más caminar con temor a tropezar, porque sabrás que esa persona la mano siempre te tenderá.

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