Mis plantas están ahiladas, ¿QUÉ DEBO HACER?



Es algo bastante común debido principalmente a dos factores: que no coloquemos nuestros semilleros donde le de mucha luz o por culpa del clima, que esté el cielo nublado y no se pueda transmitir esa luz a nuestros semilleros recién germinados. Ambos supuestos nos provocan un ahilamiento de nuestras plantas.

En el caso de los tomates, si se nos ahílan, puede tener solución, ya que si los ponemos a luz directa, con el sol dándoles bien de luz, puede que nuestras tomateras comiencen a engrosar, que es un factor vital para poderlas trasplantar. Recordemos que para trasplantarlos será necesario que las tomateras tengan hojas verdaderas y el tallo sea más o menos como un lápiz de grueso. Y si el tallo nos quedó demasiado largo, siempre al trasplantarlo, podremos enterrar parte del mismo, no en exceso, ya que de ese tallo saldrán raíces.

Pero si se nos ahiló demasiado, y la plántula tiene mucho tiempo, será mejor desecharla, así no perderemos el tiempo con una planta que no nos dará sus frutos.

También es común el ahilamiento en las lechugas, exactamente por los mismos motivos. Pero a diferencia de los tomates, si las lechugas ahilaron llegando a tumbarse sobre la tierra debido al peso de los cotiledones (los finos tallos no aguantan su peso), las desecharemos directamente, ya no habrá solución.

El truco está en luz, luz y más luz para ver a nuestras plántulas grandes para que nos den todo su esplendor.


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